
En los tiempos grises, Cielo y Tierra estaban unidos y bañados de una misma oscuridad, hasta que el Sol les ofreció una caja repleta de pinturas. A partir de entonces el paisaje se ha teñido de las más bellas tonalidades y el cromatismo de cada uno de los elementos que componen la naturaleza invita a saborear con intensidad cada momento del día y la noche. Al mismo tiempo, el astro rey abriga sus sueños para que esa luz permanezca por siempre, en beneficio de todos los seres vivos e inanimados que habitan el planeta.