Yo voy soñando caminos. SEVILLA

Os voy a contar cómo fue la creación del libro Yo voy soñando caminos, que estará a partir del 9 de noviembre en las librerías. La idea del libro, cuando la hablamos con Diego Moreno, el editor de Nórdica, era acercarnos a quién fue don Antonio, no sólo el poeta, sino el filósofo, el amigo, el pensador, el hombre comprometido con el progreso, el folclorista, en fin, la persona.

Comencé por leer el libro de Ian Gibson, Ligero de equipaje. De esa lectura surgió la idea de recorrer las ciudades en las que vivió el poeta buscando en esos lugares encontrar algo de él. Y así mi primer viaje comenzó en Sevilla, la ciudad donde nació Machado.

La primera de las acuarelas que pinté fue casi como un talismán para el libro. Estaba en aquel momento en Sevilla la exposición “Los Machado vuelven a Sevilla”, de la Fundación Unicaja, que custodia todo el archivo de los hermanos Machado, (una maravilla poder visitarla con Antonio Rodríguez Almodóvar). Entre los originales escritos a mano por el poeta, con esa extraordinaria caligrafía (originales que, por cierto, se pueden encontrar todos en internet), entre sus cartas y recortes de periódico, había un objeto: su bastón, ese bastón al que le vemos agarrado en la mítica foto del café Salesas, un símbolo del caminante que fuera Machado y que lo acompañó hasta su muerte.

La siguiente acuarela que pinté fue le Puente de Triana, que representa un acontecimiento previo al nacimiento del poeta. En sus palabras: “Otro acontecimiento, también importante, de mi vida es anterior a mi nacimiento. Y fue que unos delfines, equivocando el camino y a favor de marea, se habían adentrado por el Guadalquivir, llegando hasta Sevilla. De toda la ciudad acudió mucha gente, atraída por el insólito espectáculo, a la orilla del río, damitas y galanes, entre ellos los que fueron mis padres, que allí se vieron por vez primera. Fue una tarde de sol, que yo he creído o he soñado recordar alguna vez.”⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀

El siguiente lugar donde fui a pintar fue el Palacio de las Dueñas, hoy una de las residencias de los duques de Alba, que está lleno de fotos y objetos personales de la difunta duquesa de Alba, pero en 1875 era mucho más humilde, estaba dividida en varias casas que se alquilaban a familias de clase media. Las palmeras y los limoneros llenan los patios del palacio en los que transcurrió la infancia del poeta, imagen que llevaría consigo hasta el día de su muerte.

El padre del poeta era Antonio Machado Núñez, darwinista, profesor de universidad de ideas progresistas. La familia Machado tiene que marcharse a Madrid huyendo del acoso de la mojigatería reinante en la Sevilla de finales del XIX. Cuando Antonio Machado llega a Madrid tiene ocho años. De alguna manera fue el primer exilio que vivió. Un exilio de los patios, de la infancia, un exilio del “paraíso”.

Os invito a que ojeéis el libro y el Calendario Lunar. Seguiré contando más cosas de la creación de este libro próximamente. ¡Muchas gracias, lectores!